Cuidar de la salud de otros es un trabajo que requiere un gran corazón, pero también un enorme esfuerzo físico. Cuando una asistente de enfermería se lesiona al cuidar de un paciente, su vida entera puede detenerse en un segundo. En esos momentos de dolor e incertidumbre, nadie debería tener que pelear solo contra las grandes compañías de seguros.
La trabajadora de este caso tenía 48 años y laboraba en un centro de rehabilitación y cuidado de salud en Orland Park, Illinois. Su rutina diaria implicaba un esfuerzo constante para mover y acomodar a personas enfermas. En junio de 2024, mientras intentaba reposicionar y transferir a un paciente muy pesado, sintió un tirón muy fuerte en la parte alta de la espalda.
El dolor fue inmediato y se extendió rápidamente. Los exámenes médicos y las resonancias magnéticas revelaron que la trabajadora sufrió un desgarro de hombro derecho y una radiculopatía cervical en el cuello. Los síntomas eran tan fuertes que el dolor le corría por todo el brazo derecho y la pierna izquierda, limitando por completo su vida diaria.
A pesar de que los médicos especialistas le recomendaron una cirugía de cuello para aliviar su dolor, la trabajadora no pudo operarse de inmediato. Se enfrentó a un muro de rechazos por parte de la empresa y su aseguradora.
La compañía de seguros del empleador comenzó a poner obstáculos para evadir su responsabilidad. Ellos argumentaron que los problemas en el cuello no tenían relación con el accidente de trabajo, sino que se debían a cambios normales por la edad.
Con esta excusa, la aseguradora se negó a pagar las cuentas de los doctores y las semanas que la empleada no pudo trabajar. Además, le cancelaron las citas con los médicos evaluadores y le negaron la terapia física que tanto necesitaba. La trabajadora se vio de pronto con un dolor constante, sin poder trabajar y acumulando miles de dólares en deudas médicas.

La lucha por el bienestar de la trabajadora
Desesperada por la situación, la empleada buscó el apoyo del abogado Jack Epstein. Desde el primer día, la escuchamos con respeto y le aseguramos que no estaba sola en esta batalla. Nos pusimos a trabajar de inmediato para demostrar la verdad de su caso.
Trabajamos junto con su especialista de columna para certificar que las lesiones en el cuello y el hombro fueron provocadas por el esfuerzo de levantar al paciente pesado. Documentamos detalladamente sus restricciones físicas permanentes para demostrar que su capacidad para trabajar había quedado disminuida.
El equipo legal del abogado Jack Epstein se mantuvo firme frente a la aseguradora. Peleamos cada argumento de la defensa hasta demostrar que la trabajadora merecía una compensación justa por el daño sufrido en sus labores cotidianas.
Un acuerdo definitivo que devuelve la tranquilidad
Gracias a una estrategia legal sólida, logramos resolver el caso con un acuerdo global y definitivo de $62,000.00 para la trabajadora. Este dinero representó un gran alivio financiero y la oportunidad de cerrar un capítulo muy difícil en su vida.
El beneficio obtenido se dividió para cubrir sus necesidades más urgentes:
- $31,778.60 destinados directamente a compensar la pérdida de uso de su cuerpo.
- $30,221.40 reservados exclusivamente para pagar y saldar todas las facturas médicas que la aseguradora había rechazado.
- El pago correspondiente a tres semanas de su sueldo mientras estuvo recuperándose en casa.
Este gran resultado permitió que la trabajadora recibiera su dinero de forma limpia, libre de deudas de hospital, dándole la tranquilidad que tanto necesitaba para seguir adelante con su familia.

Estamos aquí para apoyarte en tu recuperación
¿Trabajas en clínicas u hospitales en Illinois y te lesionaste la espalda o el hombro cargando a un paciente? Tu salud y el bienestar de tu familia son lo más importante. No tienes que pasar por esto sin ayuda ni aceptar las negativas de las aseguradoras. Llámanos hoy mismo para una consulta gratuita y en español; nosotros nos encargaremos de defender tus derechos.




