Trabajar con las manos todos los días es el motor de muchas familias en nuestra comunidad. Pero cuando el dolor constante se vuelve insoportable, el futuro entero parece ponerse en riesgo. Esta es la historia de una mujer valiente que no se rindió ante el dolor ni ante las injusticias de las aseguradoras.
El dolor silencioso del trabajo repetitivo
La trabajadora tenía 47 años y se dedicaba a la preparación de alimentos en Northlake, Illinois. Su rutina diaria incluía picar, mezclar y empacar productos congelados durante largas jornadas de trabajo pesado. Los movimientos rápidos y el frío constante de la comida congelada empezaron a cobrar factura en su cuerpo.
Con el paso del tiempo, el dolor en sus manos y muñecas se volvió insoportable. En marzo de 2022, el daño acumulado se hizo evidente. Los médicos le diagnosticaron síndrome de túnel carpiano bilateral, dedo en gatillo y epicondilitis en ambos brazos. Las tareas más sencillas se convirtieron en un verdadero tormento.
La situación era tan grave que la empleada necesitó cirugías dolorosas para liberar sus dedos y calmar el dolor. Su cuerpo estaba desgastado por años de esfuerzo continuo. El diagnóstico médico confirmó que estas lesiones eran el resultado directo de su labor diaria.
La aseguradora niega el derecho a la salud
En lugar de recibir el apoyo necesario, la trabajadora se topó con una pared de rechazos. La compañía de seguros de la empresa negó por completo la reclamación. Ellos argumentaron que sus lesiones de túnel carpiano no tenían relación con su trabajo en la cocina.
Además, la aseguradora detuvo los pagos de sus salarios caídos y comenzó a cuestionar los tratamientos recomendados por sus doctores. Hubo contradicciones entre los médicos de la empresa, quienes querían obligarla a trabajar, y sus propios médicos tratantes. La presión económica y el dolor físico estaban ahogando a su familia.

Una defensa firme y en español
Desesperada y sin saber qué hacer, la trabajadora contactó al bufete del abogado Jack Epstein. Desde el primer día, entendimos su dolor y el miedo que sentía de perder su sustento. En nuestra oficina la escuchamos con respeto y le aseguramos que no estaba sola en esta lucha.
El equipo legal del abogado Jack Epstein se puso a trabajar de inmediato. Reunimos detalladamente todos los expedientes médicos, las pruebas de conducción nerviosa y los testimonios de su tratamiento. Demostramos con claridad que la naturaleza repetitiva de su trabajo causó sus lesiones.
Peleamos contra cada táctica de retraso que usó la compañía de seguros. Nos aseguramos de reclamar los salarios perdidos que le debían y defendimos su derecho a recuperarse con dignidad.
Justicia y estabilidad para el futuro
Gracias a nuestra firme estrategia, logramos un acuerdo global de suma única por $73,156.83 para la trabajadora. Este acuerdo incluyó el pago de más de $15,000 en salarios perdidos que habían sido retenidos injustamente por la aseguradora.
Aunque sus manos sufrieron secuelas permanentes, este dinero le devolvió la tranquilidad financiera. El acuerdo cubrió sus gastos médicos pasados y le permitió enfocarse en su bienestar físico sin la angustia de las deudas.

¿Sufres de dolor en las manos, muñecas o espalda por el trabajo repetitivo? No tienes que aguantar el dolor en silencio ni permitir que ignoren tus derechos. El abogado Jack Epstein y su equipo están listos para luchar por ti. Llámanos hoy mismo para una consulta gratis y en español. No pagas nada a menos que ganemos tu caso.




