Una trabajadora de 49 años vio su vida cambiar por completo tras sufrir una caída dolorosa. A pesar de las barreras del idioma y de la dura resistencia de la aseguradora, ella decidió no rendirse. Esta es la historia de cómo la constancia y el apoyo correcto lograron transformar un momento de desesperación en una victoria que trajo alivio a su familia.
Un doloroso accidente en una escalera
La trabajadora se ganaba la vida realizando labores de remodelación y renovación de tiendas de comestibles. En mayo de 2022, mientras cumplía con su jornada de trabajo en Plano, Illinois, subió a una escalera. En un instante de mala fortuna, su pie quedó atrapado entre los peldaños, lo que provocó una caída desastrosa.
Al caer, su rodilla derecha sufrió una hiperextensión severa. El dolor fue inmediato y tan intenso que apenas podía ponerse de pie. Los estudios médicos de imagen posteriores confirmaron el peor escenario.
El impacto le causó un desgarro de menisco, daños en los ligamentos y la agravación de un desgaste previo en la articulación. La gravedad de la lesión fue tal que la trabajadora tuvo que someterse a una cirugía completa de reemplazo de rodilla y a dolorosas terapias de rehabilitación bajo anestesia.
La aseguradora niega toda responsabilidad
En lugar de recibir el apoyo que necesitaba, la trabajadora se topó con una pared. La compañía de seguros de su empleador disputó y negó el reclamo desde el primer día.
La aseguradora argumentó que las lesiones de la rodilla eran problemas de salud previos y degenerativos, ajenos al accidente. Bajo esta excusa, se negaron a pagar sus facturas médicas y detuvieron el pago de su salario mientras ella se recuperaba.
Para complicar más la situación, la trabajadora no hablaba inglés fluido y necesitaba un intérprete para cada trámite. Sin ingresos, con deudas médicas que crecían y limitaciones físicas que le impedían volver a trabajar, el panorama parecía completamente oscuro.

Defendiendo tus derechos con respeto y dignidad
Cuando la trabajadora llegó a las oficinas del abogado Jack Epstein, encontramos a una persona angustiada que solo quería ser escuchada. Nos aseguramos de atenderla en su propio idioma, explicándole cada uno de sus derechos sin tecnicismos difíciles.
Nuestro equipo legal se puso a trabajar de inmediato para desmontar los argumentos de la aseguradora. Demostramos con pruebas médicas sólidas que, aunque existiera un desgaste previo en su rodilla, el accidente de trabajo fue el causante directo de que necesitara una cirugía tan costosa.
También documentamos que la trabajadora quedó con limitaciones físicas permanentes. Debido a la lesión, ya no podía subir escaleras ni levantar objetos pesados, lo que afectaba su capacidad de conseguir un nuevo empleo estable. Peleamos con firmeza en cada etapa de la reclamación para que no se ignoraran sus derechos.
La justicia se traduce en una gran victoria
Gracias a una estrategia legal firme, logramos superar las trabas de la aseguradora y alcanzar un acuerdo global de $117,638.25 para cerrar el caso.
Este dinero trajo un enorme alivio para la trabajadora y su familia. Del total obtenido, se destinaron $60,000.00 directamente para resolver y pagar las facturas médicas pendientes que tanto la preocupaban. También recuperó $16,838.25 en salarios perdidos por el tiempo que no pudo trabajar.
Finalmente, tras cubrir los gastos del proceso y los honorarios de representación, la trabajadora recibió un monto neto de $40,442.39 en sus manos. Con este resultado, pudo cerrar este capítulo difícil con dignidad, seguridad financiera y la tranquilidad de haber recibido justicia.

Estamos listos para pelear por ti
¿Sufriste una caída o una lesión grave en tu lugar de trabajo? No dejes que las aseguradoras te convenzan de que no tienes derechos por tus condiciones de salud previas o por tu idioma. En nuestra oficina estamos listos para escucharte, protegerte y pelear por la compensación que mereces. Llámanos hoy mismo para una consulta gratis y en español.




