A los 46 años, el cliente trabajaba como operador de maquinaria en una planta de manufactura de metales. Un día agarró una bandeja de metal en el trabajo. Pesaba como 50 libras. En sus propias palabras: “sentí que me tronó la espalda.” Lo que siguió fueron dos años de tratamiento, tres cirugías de columna y una pelea constante por su recuperación.
El Accidente: Una bandeja, un movimiento, una columna rota
En enero de 2022, mientras trabajaba en una empresa de manufactura de metales en el área de Schiller Park, en el Chicago metro, el cliente estaba cargando bandejas de metal apiladas en el trabajo. Cuando levantó la bandeja del medio — entre 30 y 50 libras — sintió un dolor agudo en la espalda baja. No fue una caída. No fue un golpe. Fue exactamente el tipo de movimiento que hacía todos los días, hasta que su columna ya no aguantó.
Reportó la lesión inmediatamente. Pero lo que parecía un dolor lumbar normal pronto reveló algo más serio: el dolor empezó a bajarle por la pierna derecha. Esa irradiación, llamada radiculopatía, es la señal de un disco lesionado tocando un nervio.
El Problema: Cuando una cirugía no es suficiente
El cliente intentó primero el camino conservador. Recibió terapia física, medicamentos y dos rondas de inyecciones lumbares. Nada funcionó. En febrero de 2022, una resonancia magnética confirmó lo que el cuerpo ya gritaba: hernia discal L5-S1 con afectación adicional en otros niveles lumbares.
En junio de 2022 vino la primera cirugía: una laminectomía y discectomía L5-S1. Pero el dolor regresó. Nuevos estudios diagnósticos —incluyendo un EMG— confirmaron radiculopatía persistente del lado derecho.
Lo más serio vino después. En septiembre de 2023 el cliente entró a una segunda cirugía mayor: una fusión lumbar TLIF en L5-S1. Una operación seria, con tornillos y barras para estabilizar la columna. Sin embargo, los estudios de imagen posteriores mostraron algo preocupante: falla del hardware. Uno de los tornillos en L5 se aflojó. Eso significaba una tercera cirugía.
En febrero de 2024 fue operado por tercera vez para revisar la fusión y corregir la falla del hardware. Cada cirugía representó semanas o meses fuera del trabajo. Cada complicación significó otro round de autorizaciones, terapia y pruebas funcionales.
Nuestro Acompañamiento: Sostener el caso a través de tres operaciones
Cuando el cliente llegó a nuestra oficina, no tenía idea de cuán largo sería este camino. Le explicamos en español, con paciencia, lo que el sistema de workers’ compensation de Illinois cubre y lo que no. Y, sobre todo, le dijimos algo que no muchos abogados dicen: “No nos pagas hasta que ganemos.”
Acompañamos cada etapa del proceso médico. Cuando la aseguradora cuestionó la necesidad de inyecciones, presentamos la documentación. Cuando hubo que autorizar el EMG, peleamos. Cuando se programó cada una de las tres cirugías, nos aseguramos de que la cobertura fuera autorizada y que las facturas se procesaran a través del sistema de workers’ compensation. Después de cada operación, mantuvimos el caso activo con notas de estado laboral, evaluaciones de seguimiento y la coordinación de la siguiente etapa de rehabilitación.
En mayo de 2024, después de la tercera cirugía, llegó la evaluación de capacidad funcional (FCE). Esta evaluación documentó las limitaciones físicas reales del cliente — qué peso podía levantar, cuánto tiempo podía estar de pie, qué movimientos le seguían causando dolor. Esa evidencia objetiva era crucial para definir el alcance permanente de la lesión.
La Victoria: Acuerdo final de $90,335 después de tres cirugías
El caso se resolvió con un acuerdo total de $90,335 para el cliente. Ese monto cerró formalmente el reclamo de workers’ compensation y reconoció el alcance de la lesión permanente: la hernia discal L5-S1 original, las tres cirugías mayores de columna (incluyendo la revisión por hardware failure), el dolor crónico, y las restricciones permanentes documentadas en la FCE de mayo de 2024.
En junio de 2024, el cirujano tratante reportó que el cliente estaba evolucionando bien después de la última cirugía de revisión, fue dado de alta de la terapia y fue liberado al trabajo de acuerdo con las restricciones del FCE.
Más allá del acuerdo final, a lo largo de más de dos años el cliente recibió beneficios concretos cubiertos por workers’ compensation: tres cirugías mayores de columna, terapia física extensa, múltiples rondas de inyecciones, un EMG diagnóstico, un FCE completo, y atención de seguimiento. Cada uno de esos beneficios significó tratamiento que no salió del bolsillo del cliente.
¿Levantaste algo en el trabajo y sentiste que tu espalda “tronó”?
Las hernias de disco lumbares son lesiones serias. Una sola operación a veces no es suficiente. El hardware puede fallar. La radiculopatía puede regresar. Y cuando eso pasa, necesitas un abogado que conozca cómo se mueve el sistema y que esté ahí cada vez que se programa una nueva cirugía.
Si tu trabajo te lesionó la espalda y la aseguradora está retrasando tu tratamiento, llámanos hoy para una consulta totalmente gratis. Hablamos tu idioma, peleamos contra las aseguradoras por ti, y no cobramos ni un centavo hasta que ganemos tu caso.




