Un trabajador de 57 años dedicaba su vida a la limpieza de maquinaria para alimentar a miles de familias. Un terrible accidente en el trabajo puso en riesgo su vista y su futuro en un segundo. Pero su historia no terminó ahí — apenas comenzaba.
Un día que lo cambió todo
Todo ocurrió en agosto de 2019 en una planta de producción de alimentos en Chicago. El trabajador realizaba sus labores diarias de limpieza de maquinaria industrial. Era una tarea pesada pero necesaria.
De repente, una manguera de alta presión se rompió. Una sustancia química industrial altamente alcalina salió disparada con fuerza. El líquido peligroso golpeó directamente el ojo izquierdo del trabajador, provocándole un dolor insoportable de inmediato.
A pesar de recibir atención médica urgente, el daño fue irreversible. La córnea de su ojo izquierdo quedó totalmente opacificada. Su visión se redujo a solo poder contar dedos, lo que representaba una pérdida funcional permanente.
La aseguradora da la espalda
En lugar de apoyar al trabajador herido, la empresa y su aseguradora decidieron negarlo todo. Aseguraron que el accidente no había ocurrido durante su jornada laboral. Además, cuestionaron la relación entre el químico y su ceguera.
A esto se sumaron grandes problemas con los hospitales. Conseguir los expedientes médicos fue una tarea sumamente difícil. Incluso, uno de los centros médicos aseguró que no tenía ningún registro del paciente herido.
Para colmo, el trabajador enfrentaba una gran barrera de idioma. No hablaba inglés y no entendía por qué le negaban la ayuda médica. Se sentía completamente desprotegido y asustado ante un sistema que parecía ignorar su dolor.

El camino hacia la justicia
Cuando el trabajador llegó a nuestra oficina, sabíamos que debíamos actuar rápido. Lo primero que hicimos fue asignarle un intérprete en español para que entendiera todo el proceso. Nos aseguramos de escucharlo con compasión y respeto.
Llevamos el reclamo directamente ante la Comisión de Compensación Laboral de Illinois. Investigamos a fondo para recuperar los expedientes médicos perdidos. No permitimos que la aseguradora siguiera usando excusas para evadir su responsabilidad.
Organizamos reuniones clave previas al juicio para presionar a la compañía. Presentamos pruebas contundentes de la quemadura química en el trabajo. Demostramos el impacto devastador que esta lesión tuvo en su vida diaria.
Una victoria merecida
Después de una larga batalla legal, logramos un acuerdo de suma global por $59,000. Este resultado reconoció legalmente el cien por ciento de la pérdida del uso de su ojo izquierdo.
El pago final se concretó en marzo de 2026. Aunque el proceso tomó tiempo, este dinero le devolvió la tranquilidad económica que tanto necesitaba. El trabajador pudo finalmente sanar y mirar hacia adelante con dignidad.

¿Sufriste un accidente grave en tu trabajo y tu empleador niega lo sucedido? No permitas que la barrera del idioma o el miedo te impidan exigir tus derechos. En nuestra oficina entendemos tu situación y hablamos tu idioma. Llámanos hoy mismo para una consulta gratuita; estamos aquí para ti.




